El alcohol y el corazón ¿Es el momento de tomar una resolución de Año Nuevo?

El alcohol es una de las drogas recreativas más antiguas y de más amplio consumo de la cultura occidental, especialmente en la temporada festiva.

La gente tiene la impresión de que una copa de vino o un vaso de cerveza protegen el corazón, pero es posible que esto no se aplique a todas las personas, ya que en informes recientes se cuestiona esta suposición tan generalizada.1 Se ha descubierto en estudios que el consumo moderado de alcohol reduce el riesgo de muerte en un 18% en los hombres que toman una o dos bebidas alcohólicas diarias y en las mujeres que toman una bebida alcohólica al día, en comparación con las personas que no beben. Sin embargo, el consumo de más de tres bebidas alcohólicas al día en los hombres y de más de dos bebidas alcohólicas al día en las mujeres aumenta la mortalidad. El consumo excesivo de alcohol o su ingestión copiosa, que consiste en tomar más de cinco bebidas alcohólicas (si es hombre) o más de cuatro (si es mujer), aumenta el riesgo de muerte súbita y accidentes cerebrovasculares. Es posible que los efectos beneficiosos moderados del alcohol tengan relación con la frecuencia de su consumo. El consumo diario parece ser beneficioso, mientras que el consumo copioso de alcohol en un tiempo corto se asocia con un mayor número de ataques cardíacos.

Entre los efectos biológicos favorables del alcohol se cuentan la disminución de la concentración del colesterol HDL, la disminución de los factores que promueven la formación de coágulos y la reducción de la inflamación de los vasos sanguíneos, todo lo cual hace que las arterias sean más resistentes a la formación de placa.1

Aunque podría haber efectos provechosos del consumo moderado, es probable que estos sean menores en las personas que sufren fibrilación auricular.

Fibrilación auricular paroxística por alcoholismo agudo

La fibrilación auricular paroxística por alcoholismo agudo se asocia con el consumo excesivo de alcohol y es frecuente en la temporada festiva. Normalmente es una alteración del ritmo cardíaco de resolución espontánea y puede presentarse en personas sanas (incluso jóvenes) que no tienen problemas cardíacos subyacentes. De hecho, se ha demostrado fibrilación auricular en un 60% de las personas que han consumido cantidades copiosas de alcohol en un tiempo corto.2 La fibrilación auricular es un ritmo cardíaco irregular y rápido que puede causar accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca congestiva y otras complicaciones cardiovasculares. Entre sus síntomas se cuentan palpitaciones o latidos rápidos y desordenados, dificultad para respirar y agotamiento. Con mucha frecuencia, la fibrilación auricular puede pasar completamente desapercibida.

Desafortunadamente, incluso un consumo moderado de alcohol que suceda con regularidad podría aumentar de manera moderada el riesgo de sufrir fibrilación auricular. En cambio, el consumo copioso de alcohol puede causar fibrilación auricular y, en muy raras ocasiones, puede causar muerte cardíaca súbita después de un solo día de beber en exceso.

El consumo crónico de alcohol en exceso puede debilitar el músculo cardíaco y causar cardiomiopatía con insuficiencia cardíaca congestiva.

¿Bebe demasiado?

En primer lugar, es muy importante recordar que en las mujeres el hígado metaboliza más lentamente el alcohol. Por esta razón, la dosis diaria máxima que se recomienda es la siguiente:

Mujeres:    1 bebida al día o menos de 7 bebidas por semana
Hombres:    2 bebidas al día o menos de 14 bebidas por semana

En segundo lugar, cuando hablamos de una bebida no nos referimos a la botella completa.

Según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA) del NIH, una “bebida corriente” se define como 12 gramos de etanol, 5 onzas de vino, 12 onzas de cerveza o 1,5 onzas de licor que tenga una graduación alcohólica de 80 (40%).3

Según los resultados de la Encuesta Nacional sobre el Consumo de Drogas y la Salud que se realizó en 2011, el NIAAA calculó que el 28% de los adultos de los Estados Unidos habían consumido cantidades de alcohol que aumentaban sus riesgos de salud, mientras que el 23% de los estadounidenses mayores de 12 años dijeron haber consumido una cantidad copiosa de alcohol en los 30 días anteriores.

El alcohol y los factores de riesgo que usted ya tiene

Para terminar, es importante que sepa que si usted ya tiene uno o más de estos factores de riesgo: hipertensión, colesterol alto o diabetes, el consumo de alcohol tiene un efecto combinado. El alcohol eleva la presión arterial sistólica (la cifra superior). En las mujeres que toman más de 2 bebidas diarias, las probabilidades de sufrir hipertensión se duplican. Como el alcohol se metaboliza en la boca y en el estómago hasta convertirse en azúcar pura (un carbohidrato) que se absorbe rápidamente, también eleva la concentración de azúcar en la sangre, aumentando así el riesgo de subir de peso y de sufrir diabetes. Además (y quizá esto sea lo más importante), la obesidad por sí sola aumenta el riesgo de sufrir fibrilación auricular.
La obesidad es un factor de riesgo independiente de la fibrilación auricular y se ve claramente afectada por el consumo de alcohol, ya que este puede causar aumento del índice de masa corporal (IMC). Por lo tanto, el consumo de alcohol contribuye a la epidemia de obesidad en los Estados Unidos y esto aumenta el riesgo de sufrir fibrilación auricular a medida que envejecemos y aumentamos de peso. Las bebidas alcohólicas están repletas de calorías y no contienen nutrientes. Por gramo, el alcohol tiene más calorías que el azúcar y solo un poco menos de calorías que las grasas.
 
Alcohol: 1 gramo = 7 calorías
Grasas: 1 gramo = 9 calorías
Carbohidratos: 1 gramo = 4 calorías
Proteínas: 1 gramo = 4 calorías

Entonces, antes de pedir el segundo o tercer ponche de huevo con ron o la segunda o tercera copa de champaña en esta temporada, ¡piense en las consecuencias! La hipertensión y la diabetes aumentan el riesgo de presentar fibrilación auricular y de sufrir un accidente cerebrovascular durante la fibrilación auricular. Reflexione acerca de su cuerpo, su patrón de sueño, la presión arterial que tiene y su concentración de glucosa. Después de hacerlo, quizá decida ir a dar una vuelta por el parque en vez de beber.

¡Hasta la próxima!


Dra. Stephanie Coulter
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Lecturas adicionales y bibliografía

1.  J Am Coll Cardiol. 2016;68(23):2567-2576 Alcohol and Atrial Fibrillation: A Sobering Review

2.  Arrhythmias and the “Holiday Heart”: alcohol-associated cardiac rhythm disorders. Ettinger PO, Wu CF, De La Cruz C Jr, Weisse AB, Ahmed SS, Regan TJ Am Heart J. 1978;95(5):555

3.  Center for Behavioral Health Statistics and Quality. Behavioral health trends in the United States: Results from the 2014 National Survey on Drug Use and Health (HHS Publication No. SMA 15-4927, NSDUH Series H-50); 2015

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